De mi último fin de semana en Bucaramanga...
Luego de 8 semanas por acá en la tierra de las culonas (nunca supe si se referían a las mujeres o las hormigas), regreso a la ciudad de Santafé de Bogotá. Y pues dado esto, era necesario salir a rumbear como se debía en mi último fin de semana en Santander. Lamentablemente mi partida les dió demasiado duro a los dueños de uno de los mejores bares de la ciudad (Rock City) y decidieron cerrar sus puertas antes que soportar el dolor de saber que yo nunca volvería por esos lares. Nadie logró converncerlos para que reversaran su decisión, por lo cual fue necesario acudir a lo que sería la última noche del bar. Y creo que la noche no pudo ser mejor...
Al principio fue bastante difícil ingresar al barcito, pero gracias a las influencias de Lilibeth, pudimos entrar al sitio (definitivamente lo peor de la rosca es no estar en ella). Una vez instlalados, nos dedicamos a lo que cualquier persona hece mejor en una rumba: bailar, hablar miercoles y beber (sobretodo esto último). Pero al parecer en el arte de beber hay personas que son maestras para emborracharse y quedarse en la memoria de cientos de personas. Ese, fue precisamente el caso de una mujer que se encontraba en la mesa de al lado. Era tal la borrachera de la vieja, que primero se cayó encima de la mesa botando todo lo que había al piso, segundo, expulsó por en medio de sus piernas una buena porción del líquido ingerido (sin palabras) y tercero y para rematar, expulsó el resto del trago que quedaba en su cuerpo, por su boca y su nariz. Debo detenerme en este punto y agradecer a esta mujer por haberme comprobado que muchos de esos correos que recibimos con fotos de terribles borracheras, no son montajes y son historias de la vida real (por momentos como ese es que estoy pensando en llevar conmigo una cámara a toda hora).
Del resto de la noche cabe rescatar que las personas con las que iba, eran todas super bacanas y por eso quiero dar las gracias a cada uno de ellos:
De izquierda a derecha:
- Silvia: Por ser tan alegre, tan animada, tan linda y por bailar al lado de uno sin parar de sonreir, gracias.
- Julián: Por ser el único en entender mi pasión por la música, por saber los discos a los que pertenece cada canción y el año de lanzamiento de cada disco y por ser un bacán total, gracias.
- Andrés: Por agacharse hasta el piso para poder hablar con Natalia y por querer tener constantemente abotonado el primer botón de su camisa, gracias.
- Silvia (si, ya sé, todas las niñas acá en Bucaramanga se llaman Silvia): Por agacharse de vez en cuando para hablar a Natalia y por haberse ganado el derecho de llamarse Leleana 3, gracias.
- Natalia: Por todo, GRACIAS.
- Yo: De nada a todos los que me conocieron y pues que pena no poderme quedar... (dejen el drama y más bien pónganse a trabajar).
Proximo capítulo: "De nuevo en Bogotá"



