El regreso de Atariman
Luego de unas merecidas vacaciones he vuelto a la cotidianidad de mi vida, la cual incluye escribir en este BLOG. En esta ocasión quiero contar mi experiencia en Taganga, una población cercana a Santa Marta en donde estuve reposando por 7 días y de la cual hay mucho que decir.
Si algo distingue a Taganga son sus hermosos paisajes. La vista desde los diferentes miradores es espectacular, al igual que la puesta del sol en el mar y la combinación que existe entre las altas montañas, los frondosos árboles y la playa. Esto definitivamente es algo que solo nos incita a darle gracias al creador por tanta belleza. En verdad es un lugar mágico que vale la pena visitar, sin embargo como ocurre en muchos lugares del mundo, el hombre está destruyendo esta hermosa creación.
En Taganga al igual que en muchos sitios de la costa reina la suciedad. La basura se encuentra por todos lados, la playa es un tiradero completo y los senderos que conducen a las diferentes playas como “Playa Grande” se encuentran rodeados de cientos de desechos y desperdicios de toda clase. Es increíble que nadie se preocupe por conservar la belleza de este sitio, pues difícilmente se puede encontrar una caneca en el pueblo o cerca de la playa. Al parecer la cultura de los residentes es la de botar su basura en donde se pueda sin importar las consecuencias que esto traiga.
Esto tal vez es lo único malo de este sitio que anualmente es visitado por miles de turistas extranjeros quienes lo consideran como uno de los lugares más bellos del mundo entero. Si ud. desea ir a conocer Taganaga, le recomiendo quedarse en alguno de los siguientes hostales:
- Casa de Felipe: este hostal es el favorito de los extranjeros por la calma y tranquilidad que permite tener gracias a su ubicación, lejos del ruido de los quioscos y restaurantes de la playa y de las avenidas principales del pueblo. Sin embargo este hostal está lleno casi todo el año así que se debe hacer la reservación al menos con 2 meses de anticipación.
- Hostal Pélikan: en este hostal me hospedé y la verdad quedé muy satisfecho. Las habitaciones son muy cómodas, la atención de sus dueños es muy buena y el desayuno es delicioso. Este hostal es mas pequeño que el anterior sin embargo tiene la ventaja de estar situado cerca a restaurantes, mercados y discos de Taganga y a la avenida principal en donde se toma el transporte para Santa Marta y El Rodadero.
En fin, este es uno de los destinos que todo colombiano debe anotar en su agenda pues no está bien visto que no conozcamos los paraísos que ofrece Colombia y que tengamos que pasar por la pena de tener que escuchar las narraciones y ver las fotos de extranjeros que acertadamente han estado allí.



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